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El suicidio-femicidio de Antonia y la perspectiva de género que debe incorporarse con urgencia en la formación de enfermeras

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Por Margarita Ibarra

Enfermera y Coordinadora Comisión Derechos Humanos

Colegio de Enfermeras de Chile A.G

Junto a la conmoción de la pérdida de una mujer joven por su voluntad y las circunstancias que determinaron su ida, está la conmoción que ha significado no solo en Chile sino también en otros países, el desarrollo del tribunal donde se le formularon los cargos al presunto violador; conmoción acrecentada por la decisión del juez de la causa que teniendo conocimiento del comportamiento de abuso y violación en otras jóvenes, desestimadas por haber prescrito el tiempo de ser juzgado, daba cuenta de un perfil de abusador y violador de mujeres al menos en 5 ocasiones anteriores. Incluso una niña de 13 años según lo acredita la prensa.

Con estos antecedentes de ser una persona peligrosa para la sociedad, se le impone en primera instancia y mientras dure la investigación, arresto domiciliario como medida cautelar, aduciendo como justificación el posible contagio en la cárcel por el Covid-19, medida corregida por la Corte de Apelaciones al considerar que Martín Pradenas Drú presunto violador, era un peligro para la sociedad.

Lo interesante y no menos importante, es que el juez consideró la apelación del fiscal para cambiar la medida cautelar, los significados que tiene considerar la perspectiva de género donde la víctima es una mujer, basándose en la Convención sobre Todas la Formas de Discriminación de la Mujer (Cedaw ,ONU, 1979), que al ser ratificada por los Estados partes, se comprometen a tomar medidas a nivel interno para eliminar las violaciones de los Derechos Humanos contra las mujeres. A su vez, en la Recomendación N°19 declara que la Violencia contra las Mujeres es una forma de discriminación dirigida contra las Mujeres por su condición de SER Mujer, y que afecta a las mujeres de forma desproporcionada. En el artículo 1 de la Convención se define la discriminación contra la mujer incluyendo la violencia basada en el sexo, incluyéndose actos que infligen daño o sufrimiento de índole física, mental o sexual.

La Violencia contra la Mujer menoscaba o anula el goce de sus Derechos Humanos y libertades fundamentales en virtud de las Declaraciones o Convenios Internacionales específicos de Derechos Humanos y esto constituye Discriminación, tal como se entiende en el artículo 1 del Convenio.

Tenemos además que en la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer “Convención de Belem do Pará”( 1999), los estados partes reconocen los DDHH consagrados en las Declaraciones Universales afirmando entre otras cosas, que la Violencia contra la Mujer constituye una violación a los Derechos Humanos y las libertades fundamentales y limita parcial o totalmente a la mujer el reconocimiento, goce y ejercicio de tales derechos y libertades. La Violencia contra la Mujer ofende a la dignidad humana y es una manifestación de las relaciones de Poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres.

En lo sucedido a Antonia como en otros casos, hay suficiente evidencia que los juicios en que las mujeres víctimas de violencia son revíctimizadas en un espacio donde el trato, el prejuicio, la culpabilidad a quien es víctima “estaba prendida” dice un amigo-testigo del acusado; “se embriagó ella sola no fue mi defendido quien lo hizo”, alega el abogado defensor, son las muestras del machismo que justifica la conducta del acusado siendo estos argumentos nuevas violencias. En ellas subyace esa creencia en la sociedad que “ella se lo buscó”, vulnerando una vez más los Derechos Humanos a quienes buscan justicia y protección que este Estado debe proporcionar. Incluso a un periodista de Canal 13 se le alcanza a escuchar en plena transmisión, refiriéndose a Antonia “era una loquilla”.

No está lejos el triste espectáculo del juicio de la Sra. Nábila Rifo, quien fue brutalmente golpeada y mutilada por su marido, donde predominaron comportamientos que en el día a día que duró ese juicio, fue expuesta su vida sexual en circunstancias que no solo no correspondían sino que los golpes, las mutilaciones de sus ojos desaparecían en medio de los cuestionamientos que se hicieron tanto en el tribunal como en los medios de comunicación a su conducta sexual.

Su dolor, sufrimiento, humillación y peor aún, sin poder ver a quien o quienes la interrogaban, fue permitida en un tribunal de este país y donde, otra vez en Canal 13, la animadora expone los antecedentes ginecológicos de Nabila como si en la mutilación de sus ojos, las heridas, golpes en su cuerpo por el ataque sufrido pos su pareja, tuvieran que ver con sus órganos sexuales. Machismo, machismo que redujo a un ser humano, a una mujer como un objeto para denigrarla y así aumentar el rating.

Sin duda, uno de los aspectos importantes que considera el Convenio contra la Discriminación es educar en Derechos Humanos, especialmente en determinadas profesiones para impedir esta revíctimización. Junto con esto, la necesaria incorporación de la perspectiva de género para comprender el peso cultural que, en ocasiones como las nombradas, sirven para violar el derecho a un trato digno.

Como enfermeras perteneciente a un gremio cuya mayoría somos mujeres, sabemos de muy cerca el sufrimiento que significa el abuso verbal, sexual y la violación. Sabemos también que una mujer se demora años en poder verbalizar el crimen que cometieron a su dignidad porque se siente “sucia” (palabras de Antonia). Unido a eso, una sociedad donde el poder masculino y el patriarcado se expresa en relaciones que deshumanizan, impidiendo el desarrollo de una cultura solidaria y de respeto a la persona como sujeto de Derecho.

Por este motivo, considero indispensable que en la formación de quienes serán enfermeras y enfermeros la perspectiva de género sea incorporada de manera transversal en el pénsum de estudios. Incorporar la categoría de género permitiría una mejor comprensión de la Gestión de los cuidados dada las diferencias establecidas por los roles que esta sociedad impone. Y junto con esto, cursos de género a las colegas que están ejerciendo. Aquí va una solicitud con carácter de urgencia, ya que nuestra profesión ha sido muchas veces denigrada por un estereotipo que no podemos permitir nunca más.

Junto a estos cursos, nuestro gremio debe tener un rol más activo. Las experiencias recientes donde pudimos tener otras Antonias en nuestro gremio, nos exige un protagonismo en la defensa y protección de los Derechos Humanos de cada enfermera. Cada enfermera debe ser el soporte de su colega cuando expresa o sabe de estas vulneraciones. No podemos permitir más colegas que ante abusos de otros se refugien en la indiferencia o peor aún, en ese machismo que la domina a ella también, diciendo “se lo buscó”.

Si tocan a una, respondemos todas.

VIH/SIDA: la prevención y el autocuidado que aporta la enfermera en el colegio

PRESIDENTA CONVENCION 2019.jpgPor María Angélica Baeza,

Presidenta Nacional del Colegio de Enfermeras de Chile A.G.

 

Las recientes declaraciones del Ministro de Salud Jaime Mañalich en torno a la situación del VIH/SIDA en nuestro país han levantado una polémica con acusaciones cruzadas respecto de quienes serían los responsables de la expansión de los contagios de la enfermedad que ubican a Chile entre las peores estadísticas de la región, liderando el alza de contagios en América Latina, en el periodo 2010-2018 Chile ha aumentado en un 34% los casos detectados muy por encima de otros 15 países estudiados, quien nos sigue más de cerca es Bolivia con un 22% de aumento, más abajo aparecen Brasil y Costa Rica con un 21%.

Enfrentar al VIH/SIDA, históricamente, no ha sido una tarea fácil por las fricciones que se producen con los sectores más conservadores de nuestra sociedad que se han opuesto a la realización de campañas que ataquen frontalmente la expansión del virus, los poderes fácticos han logrado que el Estado se inhiba desplegando esfuerzos tímidos, confusos y poco eficientes; las cifras lo demuestran, actualmente viven con VIH/SIDA 71.000 personas, sólo en 2017 hubo un aumento en 4.000 nuevos casos de contagio.

Más allá de la polémica, quisiéramos abordar el tema desde lo propositivo, en este sentido compartimos la estrategia de ONUSIDA 2016-2021 para enfrentar la epidemia que busca seguir progresando para llegar al acceso universal a los servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo vinculados al VIH además de detener y reducir la propagación del virus, todo lo anterior orientado a la erradicación del SIDA para el 2030.

En lo concreto e inmediato es urgente el desarrollo de políticas preventivas que debe desplegar el Estado a través del Ministerio de Salud orientadas a detener el explosivo aumento de contagios, en ello el probado uso y acceso  del preservativo, tanto masculino como femenino, debería ocupar un lugar destacado a través de una distribución masiva y eficiente y también de campañas de difusión directas, pedagógicas y libre de prejuicios, a través de los distintos medios de comunicación y redes sociales, en esto es primordial que las autoridades incorporen de manera efectiva la visión y propuestas de las organizaciones de la diversidad sexual, especialmente de aquellos y aquellas que viven con VIH/SIDA

La prevención a largo plazo es una arista que se debiera considerar; la contención y eliminación definitiva de la epidemia será posible si se producen cambios culturales en la sociedad, especialmente en las generaciones jóvenes, respecto de las conductas de riesgo y el ejercicio de una sexualidad responsable, que como sabemos cada vez más se inicia a más temprana edad. Según la tercera encuesta de sexualidad juvenil realizada por el INJUV un 62% de los jóvenes entre 15 y 18 años tienen su primera relación sexual, estableciéndose que un 13, 7% se inicia sexualmente antes de esa edad, se trata de niños y niñas en edad en la que debieran estar cursando la enseñanza básica.  En tanto en la Encuesta Nacional de Juventud realizada en 2015 los resultados muestran que la población joven tiene un conocimiento parcial respecto a las formas de transmisión del VIH, ya que solo 1 de cada 5 jóvenes reconoce correctamente tanto las conductas riesgosas de contagio como las no riesgosas (20%).

Por ello creemos que es fundamental el trabajo serio, consistente y permanente que se debe hacer en la prevención y educación que debe hacerse desde la más temprana edad en educación sexual, en general, y en lo relacionado con la prevención del VIH/SIDA e ITS en particular. Esto debe hacerse en la escuela o colegio, allí la figura de la Enfermera en el centro educacional es estratégica para avanzar en los objetivos planteados para el 2030.

Reponer la Enfermera en el colegio o la escuela es clave para avanzar en el cambio cultural que se requiere, profesional que en coordinación y colaboración con la comunidad escolar está en condiciones, por su formación profesional universitaria, de acompañar el proceso de enseñanza aprendizaje desde la perspectiva de la prevención, acompañamiento y atención de niñas, niños, familia y comunidades expuestas a conductas de riesgo que se pueden tratar con anticipación y con esto propender al ejercicio de una sexualidad responsable y la adquisición de conductas de autocuidado tendientes a evitar la propagación del VIH/SIDA.

Las enfermeras y enfermeros de nuestro país cuentan con la competencias y capacidades  profesionales necesarias para acometer este desafío, reponer la Enfermera/o, como parte del staff obligatorio  en el colegio es una necesidad cada vez más apremiante, no sólo por la proliferación del VIH/SIDA e ITS, sino que también por la existencia de otras patologías, como la obesidad, que atacan a nuestra población desde la infancia, en esto el Ministerio de Salud y también el de Educación  tienen la palabra.

Campaña de vacunación contra la influenza: Disminución en sus coberturas y escasa difusión

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Por Sandra Moreno, Presidenta Regional Ñuble Colegio de Enfermeras de Chile.

 

Sin duda que uno de los temas que está marcando la agenda pública en salud, es la campaña de vacunación contra la influenza que actualmente desarrolla el Gobierno; iniciativa que no sólo se ha llevado el foco de atención por el lamentable número de fallecidos que contamos a la fecha, sino también por la clara disminución en sus coberturas y la escasa difusión en comparación con años anteriores.

Si nos remontamos a las campañas de vacunación que se efectuaban hace algunos años, para las enfermeras era impensable llegar a un cumplimiento del 80%, pues sabíamos que debíamos lograr lo antes posible sobre un cumplimiento por sobre el  90%, con el objetivo enfrentar la  época de invierno con una adecuada protección de la población.

Sumado a eso, cada año la difusión de la campaña de vacunación que se realiza es menor, prácticamente nula, lo que claramente ha impactado en la disminución de las coberturas. Por lo mismo, nos enfrentamos a una campaña errática, con extensiones en sus plazos, con solicitudes de solo vacunar grupos objetivo, para luego, cuando no se alcanzan coberturas significativas, pedir tardíamente: “vacunar la mayor cantidad de población posible para lograr la protección con efecto rebaño”.

Por otro lado, los grupos objetivo no están concientizados con la gravedad del tema. Tienen por redes la información que emana de los grupos antivacunas y muchos simplemente no se inmunizan, por el solo hecho de escuchar que alguien “se sintió mal con la vacuna”, optan por no vacunarse y curiosamente esas experiencias poco fundamentadas y que se transmiten a través del sentir de la población, tiene mayor peso, a la hora de vacunarse,  que toda la información que el equipo de salud pueda entregar.

El año pasado, con el fuerte impacto de lo ocurrido con la influenza en el hemisferio norte y la difusión de aquello en los medios nacionales, la campaña fue exitosa. Sin embargo, este año la gente sólo ha visto la importancia de vacunarse, luego de que se registraron fallecimientos.

En estos momentos se está llamando a vacunarse activamente a los grupos objetivos, y la población debe tener en consideración, que la vacuna demora en generar inmunidad, esta no es inmediata; si pensamos que el virus ya está en circulación nos podemos encontrar con personas que se vacunen e igual enfermen, entonces cabe preguntarse, afectara esto la credibilidad de nuestras vacunas?, “me vacuné e igual me enfermé”.

Es de suma importancia retomar la tónica de años atrás, cuando la población tenía más apego a la vacunación, realizar campañas comunicacionales fuertes  con mucha difusión en Televisión y otros medios desde el inicio, y no esperar a que la propaganda se genere por las experiencias negativas  del hemisferio norte o por las malas noticias locales. Ya que si seguimos así, otra vez terminaremos llegando tarde para abordar un tema sanitario tan relevante y que lamentablemente, ya ha cobrado 20 vidas en nuestro país.

El recurso humano en salud: El gran ausente de la Cuenta Pública del Ministro Santelices

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Por María Canales Ávila,

Vicepresidencia Desarrollo Profesional

Colegio de Enfermeras de Chile

El pasado viernes 24 de mayo, me tocó asistir a la Cuenta Pública del Ministerio de Salud, en representación del Directorio Nacional del Colegio de Enfermeras de Chile.

Después de escuchar atentamente al Ministro de Salud, Sr. Emilio Santelices, reconociendo los avances y proyecciones en materia de salud, me llama profundamente la atención, cómo no hizo alusión clara al recurso humano. Es decir, los principales actores para el logro de metas sanitarias y el mejor uso de los recursos.

Menos menciona las brechas de recurso humano para brindar una atención segura y de calidad. Sin duda, no solo médicos son insuficientes, sino enfermeras, técnicos y otros profesionales.

No podemos olvidar que el logro de estas metas en la actualidad, requiere de jornadas de trabajo extenuantes para el equipo de salud de nuestro país, entre 12 y 24 horas promedio, en un sistema de rotatoria en el que no siempre se logra el descanso compensatorio  legal, llevando un sistema de vida lejano a lo que se define como “tener calidad de vida”.

Además, no menciona el Sr. Ministro un grave problema de Salud Pública, como lo es el alcoholismo y la drogadicción, el que aqueja a nuestros niños y jóvenes y una de las grandes causales de la deserción escolar y posterior marginación social de estos ciudadanos en sus derechos. Una preocupante situación.

Es necesario establecer políticas claras y concretas entre el Ministerio de Salud y el Ministerio de Educación, con un plan de trabajo a corto y mediano plazo, para asegurar la salud, bienestar y acceso real y de calidad a la educación, sin distingo a  nuestros niños y jóvenes,  con un enfoque biopsicosocial que permita recuperar la formación humanizada de las nuevas generaciones.

Este trabajo conjunto también debe considerar a corregir la falta de regulación de la formación de nuevos profesionales y técnicos que se incorporaran al mundo del trabajo,  exponiendo a la población a ser atendida por personas que si obtienen un título, pero que no siempre cuentan con los conocimientos necesarios para el rol social que deben cumplir.

Y sobre estas situaciones, ¿quién responde?